Existen tropiezos en la recolección de las estadísticas policiales

Numerosos son los problemas que complican la recolección de las estadísticas policiales en nuestro país, concluye un equipo de jóvenes investigadores del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Para empezar, los bolivianos tenemos poca propensión a denunciar los delitos. Luego, para consignar los crímenes y actos delincuenciales reportados por los ciudadanos, los policías usan unos formularios tan variados como imprecisos.

Foto de producción: Jacques Duhaime

Según descubrieron los jóvenes investigadores, la carrera de obstáculos no termina allí. A muchos efectivos, les resulta a menudo difícil determinar qué palabra exacta corresponde a cada tipo de delito, lo cual contribuye a distorsionar aún más los datos recogidos. La alta rotación de los efectivos policiales tampoco ayuda a dar continuidad y coherencia a su labor estadística. Las precarias condiciones de trabajo en los municipios rurales hacen que allí, los defensores del orden aspiren muchas veces a disponer de un lápiz y un cuaderno y ni siquiera se atrevan a soñar con una computadora conectada por internet a una base de datos. Y finalmente, los datos recogidos a nivel local por los oficiales van perdiendo poco a poco su precisión informativa en la medida en que van subiendo hacia la oficina regional, luego hacia la unidad departamental de estadísticas, para acabar en la base nacional de datos manejada por el comando general, donde se convertirán en frías estadísticas.

El equipo de recolección de datos policiales del PNUD: Roberto Romano, Vanessa Montaño, Gabriela Reyes (coordinadora) y Vania Landívar. Foto: Jacques Duhaime.En definitiva, el recorrido efectuado en veinte municipios de las áreas metropolitanas de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz por los jóvenes investigadores del PNUD para recoger datos fidedignos sobre homicidios, violaciones, robos agravados y otros delitos, resultó ser “muy importante”, según el criterio del director del Departamento Nacional de Estadísticas del Comando General de la Policía, Teniente Coronel Víctor Hugo Soria Morón, puesto que les brindó la oportunidad de “ver la realidad y palpar las necesidades de los policías”.

La gira de recolección local de información policial se justifica, en la visión del coordinador general del Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana (a continuación, el Observatorio), el coronel Humberto Echalar Flores, considerando que cuando los “datos cuentan con un carácter técnico y científico, nos dan la posibilidad de proyectar a futuro las políticas públicas de seguridad ciudadana y de lucha contra el crimen”. La experiencia también permitió recolectar por primera vez datos desagregados a nivel municipal por género, edad, lugar del hecho, etc, listos para su análisis.

Delitos no denunciados

La socióloga Silvia Villena, quien colabora con la labor de seguimiento y evaluación del Observatorio, indica que “solamente se denuncian entre un 11 y un 15 por ciento de los hechos que realmente ocurren”, lo cual dificulta la realización de un retrato estadístico fidedigno y completo de la criminalidad en Bolivia, considerando que “el problema es mucho más grande de lo que reflejan las cifras policiales”. De hecho, según el Observatorio, el porcentaje de hechos ilícitos y violentos que no fueron denunciados por las víctimas de los hogares de las cuatro principales ciudades del país (La Paz, El Alto, Santa Cruz y Cochabamba) es de 85%. Es decir que solamente 15 de cada 100 hechos ocurridos son reportados ante las instancias competentes. Villena explica que “cuando se pregunta a las personas por qué no denunciaron (los crímenes de los cuales ellas fueron víctimas), explican que esto se debe a razones tales como que la policía no atiende bien, que el  fiscal no conduce el proceso, o porque el delincuente, si alguna vez es aprehendido, no es sancionado”.  

Sobran los formularios

Otro tropiezo son los formularios usados por los policías para consignar las denuncias; son demasiado numerosos e imprecisos, indican la asistente de sistematización Vanessa Montaño y la investigadora Gabriela Reyes, respaldando su apreciación con el diagnóstico efectuado por la experta chilena Martha Sepúlveda, quien estuvo a cargo, en el vecino país, del área de Prevención del Delito de la Fundación Paz Ciudadana y creó el Centro de Análisis Delictual de Chile. “Cuando Martha Sepúlveda llegó a Bolivia, a ella le pareció un desacierto que tuviéramos 80 formularios; ella indica que es preferible tener un sistema de información más básico y sencillo pero bien hecho”, dice Montaño. En el criterio de la analista chilena, continúa la asesora en seguridad ciudadana del PNUD Gabriela Reyes, quien coordina el grupo de investigación sobre seguridad ciudadana, “los formularios actuales (utilizados por los policías bolivianos) son muy complejos y omiten muchos datos, porque encasillan demasiado las cosas además de omitir datos básicos, como por ejemplo las edades exactas de los delincuentes y de sus víctimas. Tampoco te permiten anotar datos específicos, como por ejemplo, el lugar exacto del delito, sabiendo que el registro georreferenciado de cada crimen es una información imprescindible para cualquier política de prevención”. Otro tropiezo, según Reyes: “hay mucha rotación dentro de la policía; como consecuencia, quien estaba encargado de consignar los datos durante tres meses de repente cambia de destino y llega un nuevo policía que no sabe dónde está el libro de registro ni tampoco cómo anotar las denuncias”. Como resultado, dice ella, “demasiados formularios están mal llenados y uno de los parámetros que se utilizan para corregir esos errores se basa en la intuición; entonces obviamente el dato que se tiene puede ser poco confiable”.

Definir bien el crimen

“Otro problema es la falta de capacitación”, explica Gabriela Reyes. “Muchos policías no conocen las definiciones (de los diferentes crímenes) que da el código penal y eso lo hemos visto hasta en El Alto, donde se anotaban muertes por intoxicación alcohólica como si fueran casos de homicidio”.

Municipios rurales

El coronel Soria. Foto: Jacques Duhaime.El teniente Coronel Víctor Hugo Soria Morón indica que en los municipios rurales, la ausencia de recursos humanos complica aún más la situación: “Muchas veces en los lugares distantes donde no contamos con autoridades competentes, como ser los fiscales –que son los que determinan el tipo de delito que se suscita en el lugar–, las víctimas tienen que trasladarse a otros lugares más lejanos y eso hace variar un poco las estadísticas”. “Por ejemplo –dice la asistente de sistematización Vanessa Montaño–, la población de Laja no cuenta con un fiscal y por este motivo la gente prefiere caminar hasta Pucarani, donde sí hay un fiscal y hacer la denuncia ahí”. En este caso, el crimen denunciado será erróneamente anotado como si hubiera ocurrido en Pucarani, y no en Laja.

Compilar los datos

El registro de los crímenes denunciados en cada municipio debe luego ser centralizado a nivel regional y nacional para fines de compilación y análisis. Sin embargo, Vanessa Montaño explica que muchos policías no tienen acceso a internet para mandar los formularios; ellos anotan los datos en unos libros de denuncias diarias que no pueden facilitar a nadie puesto que son de su responsabilidad. Algunos (policías visitados por los investigadores del PNUD en los veinte municipios) no disponen de un teléfono y otros, directamente no tienen acceso a una computadora”.

 

Gabriela Reyes ilustra esta problemática con el caso concreto del municipio cruceño de Porongo: “Como allí solo cuentan con tres policías para todo el municipio, entonces es el encargado de las estadísticas de La Guardia quien encara la sistematización de las estadísticas de Porongo y, de este modo, se pierde de inicio una parte de la riqueza del dato al incluir hechos delictuales que ocurrieron en Porongo como si hubiesen ocurrido en La Guardia”. Vanessa Montaño aclara que “el formulario que usa el Comando General de la Policía Boliviana únicamente contempla el conteo (de los crímenes), y no permite establecer el perfil de la víctima”.

Labor estadística desprestigiada

Según indica Vanessa Montaño, los policías no perciben que la recolección de datos represente un trabajo útil o un desafío estimulante, sino más bien “un sufrimiento y un castigo que les aleja de su verdadero trabajo en la calle”. Gabriela Reyes explica que esto se da hasta tal punto que la estadística, que era una materia tradicionalmente incluida en su formación, ha sido retirada del corpus académico. Para incentivar a los oficiales a tomar en serio su labor estadística, Reyes sugiere al Ministerio de Gobierno analizar la conveniencia de ligarla a un bono, a la imagen del ingreso adicional reconocido a los efectivos que cumplen con gran sacrificio con su misión en las regiones periféricas del país.

 

En conclusión, el coordinador del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD, Víctor Hugo Bacarreza, aconseja cuatro medidas para mejorar el sistema de recolección de información policial: 1- reducir el número de formularios y restructurarlos a modo de plasmar en ellos los datos básicos necesarios; 2- capacitar debidamente a los oficiales y reducir su tasa de rotación en los municipios; 3- dotar con los equipos necesarios (teléfono, computadora, conexión a internet) todos los municipios, incluyendo los rurales y 4- centralizar la información recogida por los policías vía internet (en contraposición con el modo manual que se emplea en la actualidad) para permitir el desarrollo de una base de datos completa.